Guía para disfrutar
- hace 7 días
- 1 min de lectura
Actualizado: hace 1 día

Un pan de masa madre con 48 horas de fermentación se ganó el derecho a que le prestes un poco de atención.
Déjalo respirar. Bolsa de papel o trapo de cocina, a temperatura ambiente, y listo.
El cuchillo correcto es la mitad del trabajo. Uno de sierra, corte lento. Si se aplasta la miga, es que le urgía llegar a tu boca antes de tiempo.
Tuéstalo aunque esté fresco. Suena a herejía, pero el calor despierta la corteza y hace que la mantequilla se derrita como debe: rápido y sin permiso.
Mantequilla local, no la de siempre. Este no es momento de conformarte.
Cómelo con alguien, o cuéntaselo a alguien. Literal —deja una nota en el vaso para quien sigue. Un pan bueno siempre sabe mejor cuando es parte de algo más grande que tú.
